martes, octubre 12, 2021
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Colombia: quiénes son y cuánto poder tienen los grupos que se resisten a la paz

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Cuando se cumplen cinco años de la firma de la paz entre el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), los indicios de que el pasado violento del país aún está vigente parecen volver a surgir.

Aunque no se puede hablar de paz en Colombia, tampoco es que haya una guerra como la que se vivió durante 60 años entre el Estado y movimientos insurgentes.

«No hay un regreso de la guerra, sino conflictos muy localizados que no tienen el alcance nacional de antes», dice Juanita Vélez, investigadora de la Fundación Core, un centro de estudios, para BBC Mundo.

Y Jorge Restrepo, director de la CERAC, otro organismo que investiga conflictos, añade: «Ni se ha recrudecido el conflicto ni ha empezado un nuevo conflicto, sino que han aparecido conflictividades que antes del proceso con las FARC no existían. Pero son de mucha menor intensidad y no plantean una confrontación directa por el control del Estado».

La violencia en Colombia, entonces, se transformó: se fragmentó y concentró en regiones donde las cifras de homicidios sobrepasan las de los países más violentos del mundo. Y surgieron múltiples grupos, desarticulados y heterogéneos, que intentan usar los símbolos y lenguajes del pasado para justificar su único interés actual: lucrarse de las economías ilegales.

Estos son, pues, los grandes rasgos de los grupos que mantienen vigente la idea de que en Colombia hay una guerra.

Los grupos postFARC o disidencias

Se hacen llamar disidencias porque no acogieron o renunciaron al proceso de paz que en 2016 desmovilizó a 13.000 guerrilleros del que fue el movimiento insurgente más grande de América Latina.

Usan, además, símbolos y discursos guevaristas que recuerdan la lucha emprendida en los años 60 por movimientos campesinos. Y sus líderes fueron miembros de las extintas FARC.

Pero hasta ahí, advierten los expertos, los parecidos con la guerrilla que creó Manuel Marulanda Vélez, alias «Tirofijo», en 1964.

«Se asume que las disidencias son las FARC de antes, pero eso es un análisis muy errado», le dice Vélez a BBC Mundo. «Porque las disidencias retoman el gen fariano (de las FARC), sí, pero el grueso de las disidencias son nuevos reclutados y eso hace que su manera de actuar sea distinta en muchos sentidos».

«Presumir que son iguales —añade— hace que se agranden y se sobreestimen sus actuaciones y poderío, y nos lleve a pensar que la guerra es la de antes, cuando eso no es cierto».

La Segunda Marquetalia desertó el proceso de paz en 2019. Desde entonces buscan retomar su poderío. GETTY IMAGES 

Elizabeth Dickinson, investigadora del Crisis Group, señala que las disidencias se suelen agrupar en dos líneas diferentes y a veces antagónicas: la del líder Gentil Duarte, que se separó de las FARC antes de la firma la paz, y la de Iván Márquez, quien firmó la paz y luego desertó.

«Pero incluso esta división no es firme y cada disidencia tiene su propio hábitat y sus propias ambiciones de control territorial», explica la analista.

Aunque los centros de estudios estiman que existen entre 30 y 40 frentes de grupos postFARC, ninguno tiene articulación nacional ni pretende —o tiene oportunidad de— derrocar al modelo capitalista.

Los vínculos entre ellos, reporta un reciente informe de la Fundación Paz y Reconciliación, se dan más para repartir territorios, acordar ceses de violencia o transar labores en la producción de cocaína, que para derrocar a un presidente.

Duque culpa en parte al gobierno de Nicolás Maduro de la subsistencia de estos grupos, al darles refugio en Venezuela y permitir su emprendimiento narcotraficante. Maduro lo niega.

Esta semana el comandante general de las Fuerzas Militares le dijo a la agencia Reuters que en Venezuela están refugiados al menos 1.900 guerrilleros colombianos.

Colombia
Con los colegios cerrados por la pandemia, el reclutamiento forzado de menores ha aumentado en los últimos meses. GETTY IMAGES 

El ELN y el EPL

El ELN es conocido como la última guerrilla de América.

«Es el último grupo realmente guerrillero, en el sentido de que tiene ideales políticos, quiere derrocar el poder en Bogotá y hace trabajo no solo con las comunidades, donde pone reglas y organizan, sino entre sus filas, donde hay formación militar e ideológica», explica Dickinson.

La Fundación Ideas para la Paz estima que en 2017 se vincularon cerca de 1.000 personas a la guerrilla y que para 2018 contaba con más de 4.000 integrantes. «Hoy en Venezuela el ELN desarrolla actividades ilegales relacionadas con el contrabando de gasolina, la minería y la extorsión», dice un informe de la ONG.

El ELN se ha atribuido varios ataques en bases de la policía y el ejército en los últimos años, pero los expertos no creen que sea una amenaza directa para el orden establecido.

Colombia
El ELN dijo esta semana que ha sido «forzado» por el gobierno a aumentar la violencia. GETTY IMAGES 

Aunque el ELN ha aprovechado la ausencia de las FARC para tomar algunos territorios, también se ha encontrado y ha tenido que enfrentar a diversos grupos armados que luchan por control en regiones remotas del país.

El ELN no es la única activa de las seis guerrillas que sugieron en Colombia en los años 60: el Ejército Popular de Liberación (EPL), también conocido como «Los Pelusos», mantiene cierta presencia en la frontera con Venezuela a pesar de sus divisiones internas y el asesinato de su principal líder en 2015.

Los grupos neoparamilitares

En los años 80 y 90 el fortalecimiento de las guerrillas generó un actor incluso más violento: los paramilitares, organizados para acabar con la insurgencia, defender la propiedad privada y evitar la llegada del comunismo al poder.

Las Autodefensas Unidas de Colombia se desmovilizaron a través de un acuerdo de paz firmado con el entonces presidente, Álvaro Uribe, en 2003. Pero desde entonces surgieron diversos grupos que se adueñaron de sus símbolos y, sobre todo, de sus territorios y vínculos con el narcotráfico.

Hoy el principal grupo neoparamilitar es el Clan del Golfo, que nació en el Golfo de Urabá, cerca de la frontera con Panamá, pero se ha expandido por otras regiones del país. Además del narcotráfico, viven del microtráfico, la trata de personas y el cobro de extorsiones.

Colombia
Los paramilitares se desmovilizaron hace casi 20 años, pero desde entonces surgieron varios grupos parecidos. GETTY IMAGES 

Cifras oficiales estiman que unas 4.000 personas hacen parte de este grupo.

«Su foco es el control territorial y operan bajo las prácticas de los paramilitares, con matanzas, amenazas, toques de queda y control social», dice Dickinson. «Han ido colonizando terreno después del proceso de paz, no solo alrededor del Golfo de Urabá, sino también en la frontera con Venezuela».

Lea el reportaje completo en BBC Mundo

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